Hay una conversación que el 80% de las parejas nunca tiene. Y no es por falta de ganas, es por pánico al rechazo.
Es ese momento en el que estás en la cama, en la rutina habitual (que está bien, es cómoda, es segura), y por tu mente cruza una imagen. Un deseo de más intensidad. Quizás es una cuerda, quizás una palabra imperativa, quizás la necesidad de soltar el control y que te digan qué hacer.
Pero te callas. Te callas porque piensas: «¿Y si se asusta?», «¿Y si cree que estoy enfermo/a?», «¿Y si esto cambia la forma en que me ve?».
Hoy quiero romper ese silencio. Quiero presentarte una herramienta que he desarrollado específicamente para que esa conversación deje de ser un tabú y se convierta en un juego de negociación seguro.
El problema no es el deseo, es el guion
Culturalmente, solo nos han enseñado un guion sexual: el «Vainilla». Es el sexo convencional, recíproco, suave y enfocado en la genitalidad. Y no me malinterpretes, el vainilla puede ser delicioso. Pero para muchos, se queda corto.
El mundo del Kink y el BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión) no es lo que sale en las películas. No va de sótanos oscuros ni de gente dañada.
Desde mi consulta, veo el BDSM como una tecnología del placer. Es una forma sofisticada de jugar con tres elementos que nos aterran y nos fascinan a partes iguales:
- El Poder: ¿Quién dirige y quién se deja llevar?
- La Sensación: Jugar con el umbral entre el placer y la intensidad.
- La Confianza: Entregarse a otro hasta el punto de la vulnerabilidad total.
Presentando: «Arquitectura del Placer»
He creado una aplicación web gratuita, anónima y privada, basada en el protocolo RACK (Risk Aware Consensual Kink – Kink Consensuado y Consciente de los Riesgos).
No es un test de «¿Qué personaje de 50 Sombras eres?». Es una herramienta clínica de negociación.
¿Qué la hace diferente?
La mayoría de listas de fantasías fallan porque son planas. Te preguntan: «¿Te gustan los azotes?». Y tú dudas, porque quizás te gusta darlos pero no recibirlos.
Mi herramienta introduce la Matriz de Roles. Para cada práctica (desde vendas y masajes hasta cuerdas o juegos de rol), te preguntará dos cosas:
- Tu Intensidad: ¿Es un límite duro (rojo), una curiosidad (verde) o una necesidad (fuego)?
- Tu Rol: ¿Quieres hacerlo (Top/Dominante) o quieres recibirlo (Bottom/Sumiso)?
El resultado es un Mapa de Compatibilidad. Descubrirás si tenéis un «Match Perfecto» (uno quiere atar y el otro ser atado), si sois una «Fiesta Switch» (ambos flexibles) o si hay «Límites Duros» que debéis respetar sagradamente.
Pruébala ahora (Es un espacio seguro)
Antes de seguir leyendo, te invito a que la pruebes con tu pareja. (La herramienta incluye protocolos obligatorios de seguridad y aftercare antes de empezar).

¿Y ahora qué? Del mapa al territorio
Es posible que, al terminar el test, os hayáis llevado una sorpresa. Quizás habéis descubierto que vuestra pareja tiene un lado sumiso que desconocíais. O que ambos tenéis curiosidad por el Bondage pero no tenéis ni idea de por dónde empezar sin haceros daño.
Aquí es donde entra el peligro de la «incompetencia inconsciente».
El BDSM mueve energías muy potentes. Trabaja con la sombra, con la entrega de poder y con sensaciones físicas intensas.
- Si no se gestiona bien la subida (la escena), puede haber accidentes físicos.
- Si no se gestiona bien la bajada (el aftercare), puede haber «caídas emocionales» (drop), sentimientos de culpa, vergüenza o vacío.
Acompañamiento para Parejas en Exploración
Tener el mapa no significa saber conducir el coche.
En mi consulta ofrezco un servicio de Acompañamiento para la Exploración Sexual. No voy a enseñaros a hacer nudos (para eso hay talleres), voy a acompañaros a sostener el vínculo mientras exploráis.
Trabajamos en:
- Desculpabilización: Entender por qué te excita lo que te excita y abrazarlo sin juicio.
- Comunicación de Trinchera: Cómo usar las palabras de seguridad y cómo negociar una escena antes de que ocurra.
- Gestión de la Sombra: Cómo integrar estas prácticas en vuestra vida diaria sin que desestabilicen vuestro amor romántico.
Si sentís que el «Vainilla» se os queda pequeño, pero el «Kink» os da vértigo, no tenéis que hacerlo solos. Puedo ser vuestro copiloto de seguridad.
¿Hablamos?


